Quedan afuera más barras

Son de la segunda y la tercera línea de la hinchada. El domingo no se podrá entrar con banderas al estadio.

Pese a que son muchos los que lo escuchan pero muy pocos los que actúan de verdad, Javier Cantero sigue encadenando capítulos anti barras. Además de tomar la decisión de expulsar a los tres líderes como socios del club, ayer, después de reunirse con el encargado del CoProSeDe, Rubén Pérez, hizo extender el listado del derecho de admisión.

Son 18 las caras nuevas que desde mañana no podrán ir a la cancha.

Además, el presidente confirmó que “los organismos de seguridad me dijeron que todavía no se podrán ingresar banderas”. O sea: las banderas que los barras “recuperaron” el jueves, mañana no estarán desplegadas en el Libertadores de América.

Cantero le ratificó a Clarín que “la decisión por ahora es expulsar como socios del club a los tres líderes, quienes estuvieron el día que irrumpieron en mi oficina de prepo; pero en estos días esa lista se agrandará”. Paralelamente, el presidente indicó que “la causa sigue su curso. La próxima semana espero tener más novedades”.

El capo máximo de la barra, César Loquillo Rodríguez y AdriánTortuga García son los que encabezan la lista de prohibidos . Atrás, ahora aparece el grupo que viajó a Bahía Blanca y provocó actos de violencia contra los hinchas genuinos (robo de billeteras y celulares). Son 18 barras que pertenecen a la segunda y tercera línea.

¿Qué opina Cantero sobre el mensaje que “colgó” uno de los líderes en su cuenta de Facebook? Ayer, después del entrenamiento matutino en Villa Domínico, deslizó: “Me deja tranquilo que el líder de la barra escriba en su cuenta que va a haber paz; veremos si es así, en la cancha se ven los pingos. Las banderas ya están en sus manos, no importa la manera”.

Y sobre los rumores virtuales que apuntaban a una apretada de los barras a los jugadores, aseguró contundentemente: “ Quiero desmentir eso de los aprietes al plantel. El bajón es futbolístico . Hablé uno por uno y los jugadores dijeron que estaban más tranquilos porque ni siquiera les estaban pidiendo las camisetas”.